La responsabilidad de dar una mala noticia

Escrito por: Laura González
Periodista

-Antes de hacer  cualquier anuncio, es necesario evaluar si se tiene toda la información completa del hecho o situación. 

-Analizar quién es la persona más adecuada para dar la noticia y si se da en el momento propicio.

-Anticipar cuál será la reacción de las personas.

Ser el portador de malas noticias es un reto cuando se enfrentan hechos tan dolorosos como la pérdida de un ser querido, recibir un mal diagnóstico médico, anunciar un divorcio, ser despedido hasta  perder el patrimonio familiar. Por ello, se recomienda emplear las siguientes pautas para evitar malos entendidos o generar nuevos inconvenientes.

Relato claro, preciso y objetivo

A criterio de Jorge Navarro, psicólogo y docente de la Universidad Hispanoamericana la persona debe revisar si tiene toda la información correcta y valorar que tan preparada está emocionalmente para poder dar el anuncio a sus familiares o allegados. 

“Para dar una mala noticia lo primero que se necesita es organizar el relato ya que la persona contactada le interesa saber qué ocurrió, cómo, cuándo, dónde y porqué. Por lo tanto, el relato se tiene que dar de manera gradual para que la persona que recibe la información pueda irse preparando para recibir todos los datos necesarios. Se debe evitar decir que se va a dar una mala noticia. Tampoco hay que ser alarmista a la hora de contar el relato y  evitar pasillos, habitaciones compartidas. No dar la noticia de noche ya que la oscuridad despierta sensaciones primitivas de desprotección”

“Es muy importante, actuar de manera ecuánime y empática con quien recibe la noticia y por lo tanto se debe transmitir una actitud de apoyo, confianza y respeto. Se debe utilizar frases cortas y cuidar el vocabulario” señaló el especialista. Además, si es necesario repetir la noticia,  recordar ser claros, precisos y sobre todo ser objetivos, dejar a un lado los juicios de valor u opiniones personales.

Crear un lugar idóneo

Seguidamente, debe considerar si es el momento oportuno. Es necesario revisar en el entorno en que se encuentran cada una de los involucrados y anticipar cuál podría ser su reacción como: negación, culpa, crisis de ansiedad, vergüenza, quedar en estado de shock, impotencia, incredulidad, silencio, etc. 

Por esto, evalué si es necesario dar esa mala noticia inmediatamente. Algunas personas usan las redes sociales, un mensaje de texto o creen que con una llamada telefónica es más sencilla la tarea, obviando en algunos casos las posibles consecuencias.

“La reacción más natural ante una mala noticia es la negación que  puede ser más intensa o incluso duradera, en este caso lo adecuado es respetar el momento, los silencios, el llanto o cualquier otra forma de desahogo que necesite hacer la persona contactada. Generalmente después la persona misma indicará cuando se siente prepara para hablar del tema.  El ser ecuánimes y brindarle apoyo y confianza se vuelve necesaria para que la persona pueda abrirse a escuchar la noticia”

“En el caso de la pérdida de un ser querido, la persona debe participar de la cantidad de rituales que sean necesario para manejar el duelo. La familia, las amistades, la pareja o algún grupo social son redes de apoyo importantes que sirven para que la persona se permita elaborar su duelo y así pueda desahogarse y recibir fortaleza emocional, lo que brinda una mayor tranquilidad y seguridad ante la pérdida.” insistió el Licdo. Navarro.
 
Si el anuncio es una enfermedad grave, la persona debe hablar teniendo el aval y preparación del equipo médico para poder explicar que pasará en los próximos meses y así sus familiares  puedan asumir y  aceptar el pronóstico médico.

Cómo hablar con menores de edad y adultos mayores

Es necesario preparar la forma como se le dará la mala noticia a un niño o adulto mayor.  Evalué quién es la persona más allegada para que le ayude a enfrentar la situación. Siempre decir la verdad, no oculte información y no haga un gran preámbulo para explicar que es lo que sucede. No le dé falsas esperanzas.  No culpe a nadie. No cause alarme, algunas personas creen que gritando le van a entender. Manténgase sereno. Además,  emplear términos sencillos y reconocer cuándo no se pueda responder a una de sus preguntas. Nunca lo deje solo. 


                      

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