¿Cómo escoger un Cuidador?

Escrito por: Laura González
Periodista

-Las familias pueden establecer acuerdos verbales, contratos firmados donde se indiquen responsabilidades y tareas de los miembros.

-Las familias pueden requerir la ayuda de un profesional para aclarar dudas, recibir entrenamiento o solicitar apoyo para el cuidado del adulto mayor.

-El cuidador debe asumir el rol por voluntad y amor pero no por remordimiento o solo por recibir dinero.


Para el 2020, el 16%  de la población costarricense tendrá más de 60 años. Por este motivo, es importante desde el seno del hogar crear las herramientas para darles la atención adecuada.   La figura del cuidador es crucial, pero ¿qué sucede en familias que no tienen los ingresos para pagar un profesional de Enfermería?

El cuidador se hace indispensable cuando la persona presenta limitaciones físicas o mentales; en estos casos los familiares pueden acudir a instancias estatales u organizaciones privadas que brindan orientación emocional y entrenamiento en salud para cuidadores primarios no remunerados. Estas instituciones capacitan en cuidados necesarios para mantener la salud de la persona adulta mayor procurándole calidad de vida. Si es un paciente encamado la familia aprende cómo cambiarlo de posición,  darle los medicamentos, inyectarle insulina, la preparación de alimentos,  cómo bañarlo para que no se lesione, la forma de curar una herida, cómo estimular su área afectiva y psicomotora, etc.

“Se necesita la intervención de un profesional, que ayude a la familia a orientarse sobre las actividades que debe realizar cada miembro. Hay instancias públicas que pueden capacitar a todos los miembros del núcleo familiar. El cuidador debe organizarse y preguntarse si lo hace por gusto, afecto, o  porque es un ingreso económico que le permite mantenerme. Examinar las causas por las que se proporciona el cuidado es clave para desarrollar plenamente el rol de cuidador, para comprender sus funciones y responsabilidades dentro de la familia y para compartir la responsabilidad con otros miembros.

Una de las tareas más importantes del cuidador es evaluar el horario en que brinda el cuidado. Cuándo se trata de un cuidador principal, éste debe tratar de ajustarse a 8 horas, idealmente y hasta 12 horas de cuido como máximo, con al menos un día de descanso semanal. El tiempo que el cuidador invierta en esta actividad depende de la condición física y mental del adulto mayor, de la carga laboral relacionada al cuidado, su propia condición de salud, sus intereses y posibilidades.

“Si por ejemplo un cuidador principal de un adulto mayor con limitaciones físicas no tiene ningún día de descanso en dos o más años,  a la hora de proporcionar el cuidado al adulto mayor, cada vez estará más sobrecargado y es probable que debute con problemas físicos como lumbalgias, sedentarismo, Síndrome de Burnout o del cuidador, fatiga hasta depresión” señaló Vanessa Aguilar, enfermera y subdirectora de Enfermería de la Universidad Hispanoamericana.

Es de gran importancia los acuerdos familiares, esto permite tener claridad sobre las responsabilidades de cada miembro. El adulto mayor no debe acostumbrarse a solo una persona. “En la familia deben aprender a manejarse no solo el diálogo sino también la tolerancia.  Cada cuidador debe respetar el horario del adulto mayor, el tipo de dieta, la forma de suministrar un medicamento o el tipo de visitas que tendrá.
La familia debe llegar al consenso para el bienestar del adulto mayor. No es el que aporta más dinero el que toma las decisiones ni el que cuida es quién tiene derecho absoluto sobre la vida del adulto mayor;  la familia no debe perder la perspectiva de que el cuidado busca la mejor calidad de vida. La familia tiene que aprender a dialogar para cuidar a alguien” recalcó Vanessa Aguilar.

Si el adulto mayor puede o desea asistir a un centro diurno es necesario verificar el tipo de condiciones que éste ofrece. Por ejemplo: ¿cuántos tiempos de comida?. ¿Cómo preparan los alimentos?. Las condiciones físicas del lugar y qué tipo de actividades culturales o deportivas realizan. Esto será de gran apoyo para el cuidador y probablemente de bienestar para el adulto mayor.

Otro punto esencial, es el tiempo de calidad que le dará cada cuidador. No se debe confundir por número de horas, sino en la realización de actividades que den bienestar la persona adulta mayor. Se debe recurrir a actividades o pasatiempos que él o ella realizaba durante su juventud como la lectura, pintar, ir al cine, caminatas, escuchar la música que le agrade, etc. Es importante, que pueda recordar momentos importantes que han marcado su vida y que sea escuchado por el resto de su familia para fortalecer los lazos.

Los vecinos pueden ser grandes aliados de la familia, les permitirán monitorearlos para  revisar que cumple con su rutina normal e incluso detectar si el cuidador necesita ayuda para manejar al paciente en alguna emergencia. Compartir números telefónicos con el vecino de confianza puede ser una buena estrategia.

 
                                   
 

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