Investigación

UNA PANDEMIA EN PERSPECTIVA (100)

UNA PANDEMIA EN PERSPECTIVA 100

UNIVERSIDAD HISPANOAMERICANA

UNIDAD DE INVESTIGACIÓN. ESCUELA DE MEDICINA

Dr. Ronald Evans-Meza, MSc Roger Bonilla-Carrión, Dr. Roberto Salvatierra-Durán. MSc Laura González-Picado.

Transcurrió la quinta semana con un descenso continúo de los indicadores epidemiológicos principales, ratificando el adiós de esta cuarta ola. En efecto, el promedio de casos de la semana fue de 1.583, es decir, 976 menos que los registrados hace quince días, lo que representa un sensible 38,3 % de disminución. De hecho, el más elevado descenso intersemanal que hemos visto en esta etapa de la pandemia por ómicron. Todas las provincias tuvieron un descenso importante de este indicador.

La tasa de incidencia de igual manera descendió apreciablemente ya que de 495,6 casos por millón de habitantes, bajó ahora a 306,6 (38,3 % de disminución). Por provincias, la tasa más alta le correspondió a Heredia (339,6), seguida por la de Cartago (334,2) mientras que la tasa más baja la obtuvo Limón (191,4). De continuar esta tendencia-como parece ser que así sucederá-la próxima semana tendremos nuevamente una tasa por debajo de 250 casos por millón de habitantes, lo que pondría nuevamente al país en el grupo de mediano riesgo o incluso, de bajo riesgo.

El número de reproducción o de contagio, acompañó al número diario promedio de casos y a la incidencia, en su viaje al descenso. De un valor de 0,77 la semana antepasada, ahora se ubicó en 0,71. En esta ocasión el valor más alto le correspondió a Guanacaste (0,77), seguido por Limón 0,75) y el más bajo a Heredia (0,66).

La mortalidad continuó un lento descenso ya que en la semana pasada falleció un promedio de 12 personas al día. Las dos terceras partes de estas muertes ocurrieron en personas de 65 o más años. Igual tendencia tuvo las hospitalizaciones por Covid19, tanto en camas de salón como de unidades de cuidado intensivo.

MONITOREO CANTONAL

BAJA DE 73 A 57 CANTONES BAJO LA CATEGORÍA DE ALTO RIESGO

 En la última semana se redujo un 22% los cantones dentro de la categoría roja o en alto riesgo, la cual registró en los primeros ocho lugares con tasas altas entre 506.6 hasta 625.0 casos por cada millón de habitantes. Estos son: Dota (625.0), Mora (589.0), Montes de Oro (553.4), San Isidro (511.8), San Pablo (510.1), Naranjo (507.2) y Atenas (506.6).

Se hace la anotación que por primera vez dentro de este monitoreo se ubica Dota encabezando la categoría roja. Es importarte recordar que este es uno de los tres cantones con muy baja población, por lo que la aparición de nuevos casos dispara este indicador. El resto tienen indicadores entre los 457.8 hasta 253.0 postivos por Covid.

En la categoría naranja o mediano riesgo se encuentran 20 veinte cantones, es decir, un 24.4% del país, el cual lidera Guácimo de Limón con una tasa de 249.6, mientras Nadanyure con 169.3 registró la tasa más baja.

En la lista amarilla de bajo riesgo, están 5 cantones que inicia con Garabito con una tasa de 149.7 casos por millón.

En la lista verde, muy bajo riesgo aparecen los 2 primeros cantones con tasas menores a 100 casos por millón de habiantes, después de varias semanas. Nos referimos a Limón con 80.0 y Turrubares cuya indicador está en 0.

A diferencia de los últimos siete días, el país paso de 1 a 4 cantones con un índice de reproducción básico por encima de 1. La lista está compuesta por Talamanca (1.25), Upala (1.05), Esparza (1.04) y Naranjo (1.0).

Pareciera entonces, que todo está volviendo a la “normalidad”, haciendo referencia a los valores usuales encontrados a nivel cantonal, en las anteriores olas pandémicas de Covid19 en Costa Rica.

ÍNDICE DE REPRODUCCIÓN BÁSICO SIGUE A LA BAJA

Desde el 20 de octubre del 2020 hasta la fecha, la Coordinación de Investigación ha venido monitoreando el índice de reproducción básico del SARS-CoV-2 a nivel nacional, el cual ha estado en el rango de 0.71 hasta un máximo 2.64.También lo hemos venido obteniendo a escala provincias, cantonal y en ocasiones también para diversos cantones.

El primer pico de 1.45 que sorprendió al país se registró el 9 de abril del 2020,y como era de esperarse, a las semanas se dio la explosión de casos. El segundo registro importante se vio durante esta cuarta ola pandémica, del 25 de diciembre al 8 de enero los registros o0scilaron entre 2.09 a 2.64. Este último valor, se erige como el punto máximo de toda la pandemia.

Otro elemento que llama la atención de la pandemia, es que durante la segunda, tercera y cuarta ola se presentaron durante lapsos de 4 hasta 12 semanas, en donde el índice de reproducción básico estuvo por debajo de 1. Precisamente, este 5 de marzo del 2022 alcanza el registro más bajo de 0.71 en la quinta semana de la actual ola.

ANEXO AL NÚMERO 100 DE “UNA PANDEMIA EN PERSPECTIVA”

LOS PRIMEROS PASOS

Finalizando el mes de marzo del año pasado, nuestro pequeño equipo de investigación, se reunió con los directores de la carrera de medicina de la UH, para proponer la elaboración de un monitoreo semanal de la pandemia de Covid-19, que ya iniciaba su tortuoso andar en Costa Rica. Ofrecimos encargarnos de tal tarea y solicitamos que la publicación se gestionara ante la dirección de mercadeo de la universidad, para que aparte de nuestros canales de difusión de información médica, pudiéramos llegar a más amplios sectores de la población, a través de las redes institucionales. Nuestra propuesta fue aceptada y sin perder tiempo, sacamos el primer número de las notas pandémicas, a las que pusimos por nombre “una pandemia en perspectiva”.

Jamás imaginamos la duración, que al menos hasta este momento, tendría esta iniciativa y mucho menos la buena acogida que iba a alcanzar entre los lectores y muy en especial, en los medios de comunicación nacionales e internacionales. Empezamos-necesario es decirlo- sin ninguna planificación previa, aplicando la técnica del “ensayo y error”. Teníamos a nuestro favor, mi experiencia de muchos años como epidemiólogo y académico, con innumerables cuartillas escritas de índole científica y popular, sumado al aporte de un estadígrafo, el profesor Roger Bonilla y, por último, al conocimiento en informática de un médico egresado de la UH, el Dr Roberto Salvatierra. Los tres eso sí, arropados por un gran entusiasmo y fe en poder cumplir con la misión que habíamos emprendido. Además, desde un principio contamos con la entusiasta y total colaboración de la periodista de la UH, la Master Laura González.

Al principio, entre otras cosas, quisimos proporcionar algo de información científica resumida sobre lo que comenzaba a conocerse del coronavirus, especialmente de su etiopatogenia, diagnóstico, tratamiento y epidemiología, creando una sección que denominados “cápsulas”, pero pronto nos dimos cuenta que era innecesaria, por la enorme vastedad de la información que estaba surgiendo y porque la más importante de ella, estaba siendo proporcionada por la TV, la radio, la prensa escrita y digital, tanto nacional como extranjera. Preferimos entonces tratar de orientar nuestro esfuerzo hacia el monitoreo del avance y las principales características epidemiológicas de la pandemia en el país.

Muy prontamente nos dimos cuenta de que, teníamos una gran oportunidad de informar semanalmente de forma veraz y cabalmente a la población nacional, ya que prácticamente los organismos oficiales se limitaban a dar ante los periodistas, un reporte diario del número de casos y de muertes, sin aportar un análisis más detallado de la evolución de la pandemia.

Al menos durante los primeros meses, esas conferencias de prensa contaron con la presencia del ministro de salud y del presidente de la CCSS, así como de periodistas de los diferentes medios de comunicación, pero se fueron espaciando con el tiempo, para luego desaparecer casi por completo. Fueron substituidas en parte, por la aparición del encargado de la Comisión del Consejo Nacional de Emergencia, quién comenzó a informar sobre los cantones que estaban en mayor o menor riesgo, asignándoles un determinado color, de acuerdo con la gravedad en que se encontraban, pero en general utilizando números absolutos.

Empezamos, a principios de abril del 2020, complementando los números absolutos de casos en el país, con las tasas respectivas, ampliándolas para las provincias, cantones y distritos más poblados. Para facilitar la comprensión, posteriormente clasificamos los 82 cantones en cuatro grupos, en acuerdo a la magnitud de sus tasas: Alto riesgo (color rojo) 250 o más por millón de habitantes. Mediano riesgo (color naranja) entre 200 y 249 por millón de habitantes. Bajo riesgo (color amarillo) entre 100 y 199 por millón de habitantes y, por último, muy bajo riesgo (color verde), tasas menores de 100.

La información anterior la ampliamos proporcionando el promedio diario de casos semanal, así como las tasas respectivas, con el objeto de realizar comparaciones intersemanales, pudiendo así, observar los ascenso o disminuciones que se producían con el tiempo. Este tipo de información se complementó con mapas de cantones de acuerdo a las tasas de incidencia, así como con la identificación de zonas de riesgo con sus respectivos valores de probabilidad.

Igualmente se determinó y dio seguimiento a las tasas de mortalidad por provincias y cantones, comparándolas con las de otros países, especialmente latinoamericanos, tanto brutas como por grupos etarios y sexo. Como complemento introdujimos igualmente los años de vida prematuramente perdidos por el Coivid-19, tanto por sexo como por edad. Comenzamos a destacar el número de pruebas diagnósticas realizadas, haciendo hincapié en el índice de positividad, que no debiera nunca de ser mayor de 10 %. Lo mismo publicamos periódicamente el caso de los diagnósticos por nexo epidemiológico, así como la evolución de la letalidad, que afortunadamente ha sido bastante más baja que la de muchos países del área.

 En octubre del 2020, comenzamos a calcular semanalmente el número de reproducción básico para todo el país, por provincias, cantones y algunos distritos. Este indicador muy pronto captó la atención y el interés de los periodistas, comprendiéndolo y trasmitiéndolo a la población de manera tan seguida, que terminó, pese a su relativa dificultad interpretativa, en ser bastante conocido en el país. Llevamos ya diez meses de presentarlo consecutivamente, sin fallar una sola semana, pasando a ser, de una métrica de salud prácticamente desconocida por la mayoría de los médicos, a un indicador manejado con soltura por muchos periodistas, especialmente los que cubren el área de salud.

Como expresión de la gravedad de la pandemia, aparte del recuento de la mortalidad, de igual manera hemos venido estudiando y señalando la evolución del número de hospitalizaciones por Covid-19 y muy en particular las ocurridas en las UCI. Y como era de esperar, durante el año 2021 y el presente, gran parte de nuestra atención ha estado dirigida a las vacunas contra el coronavirus aplicadas en Costa Rica, estimando el ritmo de la campaña, para visualizar la correspondencia entre las metas oficiales y la realidad que se está observando.

Otros temas que hemos abordado en nuestras notas pandémicas tienen que ver con la evolución de la movilidad en el país, el porcentaje de la población que utiliza la mascarilla, la política de mitigación de la pandemia (la danza y el martillo), la adhesión como país a las principales normas y reglas para la contención de la pandemia y algunas otras medidas tomadas en el curso de la enfermedad.

DOS AÑOS DESPUÉS. EL COVID-19 EN COSTA RICA.

La tranquilidad aparente cubría al mundo, esos primeros días de enero de 2020. Nada hacía presumir que en esos inicios de años iba a suceder algo diferente en el campo de la salud mundial. Todo lucía igual, tranquilo, sin ningún oleaje amenazador. En occidente, la población apenas estaba reponiéndose de los festejos del año que recién acababa de fenecer y en todas partes, la gente se adentraba de lleno a las actividades cotidianas. El ambiente lucía despejado, sin nubarrones en el horizonte, con una economía dispar, pero carburando eficientemente en casi todas partes. Por consiguiente, cuando el 7 de enero, los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de China anunciaron que en la pujante y moderna ciudad de Wuhan, en la provincia de Hubei, habían aparecido unos casos de neumonía, cuya etiología fue prontamente identificada como un nuevo coronavirus 1, nadie se alarmó y más bien se pensó, que se trataba de uno de esos diagnósticos volátiles y pasajeros que con tanta frecuencia se anuncian en China y que desaparecen con velocidad de rayo, dejando nada más que conocimiento y enseñanzas sobre novedosas etiologías de enfermedades, que afortunadamente no pasan a más. Pero esta vez iba a ser diferente.

Al nuevo virus se le denominó SARS-CoV-2, para diferenciarlo del SARS (Síndrome Agudo Respiratorio Severo) y del MERS (Síndrome Respiratorio del Oriente Medio). Cinco días después del anuncio original, los chinos informaron que habían descubierto la secuencia genética del virus y se comienzan a producir las pruebas diagnósticas PC específicas 2. Acto seguido, varios países empiezan a notificar la presencia de la enfermedad, primero en Asia, luego en otras partes, pero todavía la OMS no reconoce su expansión a otros países, pese a que la misma China ya ha adoptado la cuarentena y la restricción de viajes. Pero la avalancha está en marcha y es indetenible. Así, la OMS, el 11 de marzo caracteriza la situación como una pandemia3. Bastante tarde para algunos. Ya la enfermedad está instalada en Europa y hace estragos en la zona de Lombardía y en otras partes. A Estados Unidos llega mediante un viajero chino procedente de Wuhan4 y prontamente se disemina en diversas ciudades, particularmente en Nueva York con un vigor inusitado. A nuestra América Latina, el COVID 19, como ha sido denominada la pandemia, llega primero a Brasil y luego se instala en el resto de países del área. La pandemia no tardó en extenderse por todo el planeta tierra y en la actualidad ya bordea los 25 millones de casos y se acerca con paso firme, al millón de muertes.

En Costa Rica, el primer caso se diagnosticó el día 6 de marzo y afectó a una turista extranjera. En los siguientes días, se presentaron otros enfermos con el mismo diagnóstico, pero siempre en número menor a diez, hasta el día 19 que aumentaron a 19 y luego de allí en adelante, subieron muy poco a poco, hasta alcanzar 30 el día 28 de marzo. El máximo de casos en un día se produjo el 9 de abril (37). El crecimiento porcentual máximo en esta etapa se produjo durante las semanas 2,3 y 4, mientras que el mínimo, se obtuvo en la novena semana.

 Este primer brote se fue extinguiendo paulatinamente hasta la última semana de mayo, con un acumulado de unos mil casos. La primera defunción acaeció el 19 de marzo, trece días después de haber iniciado la pandemia y 48 horas después, ocurrió la segunda muerte. Luego transcurrió un largo lapso de 17 días sin defunciones, cuando para ese entonces se habían diagnosticado 502 personas con la enfermedad, lo que llamó la atención en el mundo entero, por tan bajísima letalidad. A continuación, se presentaron cuatro defunciones y, a partir de allí, hubo otro largo lapso sin muertes comprendido entre el 20 de abril y el 10 de mayo, lo que igualmente causó asombro a nivel mundial por tan baja letalidad. Al final de este último mes, la cuenta de muertes llegaba a diez, pero con esta cifra se estuvo entre el 16 de mayo y el 7 de junio. Es decir, durante 22 días no hubo ninguna muerte por covid 19 en Costa Rica., pese a que, para ese último día, ya se habían diagnosticado 1.318 casos, para una letalidad de apenas 0,0075. La tasa de mortalidad por millón de habitantes en ese momento era de 2, mientras que, a título de comparación, la de República Dominicana era de 50, la de Panamá 91, la de Chile 115 y la de Italia 561 (la más alta para esa fecha). Todavía no se han dado explicaciones satisfactorias que expliquen esa cantidad tan baja de defunciones en relación con el número de casos diagnosticados, que sería menor si se tomase en cuenta el número verdadero de casos, ni tampoco a una tasa de mortalidad tan mínima. Quizá la razón medular, no la única, radica en la fortaleza del sistema de atención de salud oficial que tiene el país, que es universal, con un mando único y con un personal competente y muy bien preparado. Se tuvo la fortuna de un comienzo pausado de la pandemia, que dio tiempo para la toma de medidas de contingencia, fruto también de la toma de acciones de supresión bastante fuertes, acatadas por la población.

El primer brote puede decirse que transcurrió entre el 6 de marzo y el 24 de mayo, es decir, tuvo una duración de 80 días. La cifra de casos nunca llegó a cero y, por consiguiente, es posible afirmar que la última semana de mayo fue de transición. Comienza junio y se inicia el rebrote o como prefieren llamarla algunos, la segunda ola. Ya hasta el momento actual, los casos nunca serían inferiores a veinte por día de allí en adelante y más bien, se incrementarían regularmente. La mortalidad, afortunadamente permaneció muy baja durante todo el mes de junio, ya que solamente sumó 6 muertes a las 10 que venían de atrás, para terminar el mes con apenas 16 defunciones, en el momento que sumaban 3.459 casos.

Julio representa el punto de quiebre de la pandemia de covid 19 en Costa Rica. Es el momento en que tanto la prevalencia como la mortalidad se disparan sin control. Los casos pasan de 3.459 a 17.820, mientras que las defunciones avanzan de apenas 16 a 150. En este mes, el mayor número de casos por día se alcanza el 25, con 931 casos y los días con mayor número de muertes corresponden al 25 y al 27, con once muertes respectivamente. Por vez primera, la pandemia choca y mueve con toda fuerza la estructura interna del país. Se termina la quimera de nación blindada contra el coronavirus. El sistema hospitalario afortunadamente resiste bien el sacudón, gracias a las medidas anteriormente tomadas, de aumento de camas para pacientes moderados y especialmente, para las unidades de cuidados intensivos. Sin embargo, es inocultable la presencia de puntos negativo. Uno de ellos es el bajo número pruebas PCR confirmatorias de la enfermedad. Al principio y hasta mayo, hubo un número satisfactorio de pruebas negativas por cada caso confirmado, superior a diez, como lo recomienda la OMS. Pero el aumento inusitadamente elevado de casos, desbordó totalmente a las autoridades sanitarias. El testeo que se ha hecho ha sido totalmente insuficiente, llegando a extremos de solamente dos o tres casos descartados por cada caso positivo. Pareciera entonces, que hubo negligencia al no tener prevista la cantidad de pruebas que se iba a requerir ni tampoco el número de personal calificado para efectuarlas.

Otro lunar en el accionar de quienes dirigen la campaña contra el covid 19 en el país, ha sido el escaso porcentaje de pacientes que han sido declarados recuperados de la enfermedad, que para las últimas fechas ronda apenas el 33 %. Se trata de una medida de solución administrativa, más que todo, que no tiene grandes implicaciones clínicas, pero que aumenta artificial e innecesariamente el porcentaje de casos activos.

La pandemia actual ha cambiado substancialmente el modo de vida de la humanidad y afectado gravemente la economía de todos los países, pero con extrema agresividad, la de los países pobres, a quienes les costará reponerse del golpe experimentado. Ya nada será igual que antes. La educación ha tenido que refugiarse en la virtualidad y los estudiantes de escasos recursos, están en condiciones de inferioridad para seguir esta clase de estudios. La economía globalmente se encuentra resentida. En nuestro medio, ha herido substancialmente la principal fuente de ingresos, el turismo. El comercio en general, se ha visto golpeado, llevando a la quiebra a empresarios de todo tipo. El trabajador informal sufre demás para llevar el sustento a su hogar. El nivel de vida en general, se ha deteriorado para la inmensa mayoría de la población del país.

La pandemia siguió adelante. La segunda ola dominada por la variante algo que había iniciado su ruta en el Reino Unido, se desarrolló en el país desde el 21 de febrero hasta el28 de julio del 2021.Fue seguida por la tercera ola que se extendió hasta el 10 de diciembre, en este caso originada por la variable delta, que demostró ser más patogénica y virulenta que el virus origina y el alfa.

MORBILIDAD Y MORTALIDAD

A continuación, podemos observar en el siguiente gráfico las cuatro olas de la pandemia de Covid19 en Costa Rica, desde sus inicios hasta el presente, en este caso tomando en cuenta el promedio de casos por cada siete días. Evidentemente los valores más altos de la serie se han venido presentando en la cuarta ola.

 La mortalidad también la hemos expresado en promedio de defunciones por cada siete días, notándose qué, durante la segunda y tercera ola, fue cuando se alcanzaron los promedios diarios de mayor número de muertos por Covid-19. Afortunadamente la embestida de la variante ómicron aunque originó mayor número de casos que las anteriores, no causó tantas defunciones.  

Utilizando una escala semilograrítimica, y este vez en números absolutos, se puede apreciar como al poco tiempo de iniciada la pandemia en el país, las dos curvas, conservando su proporcionalidad, comenzaron su ascenso en paralelo, pero ya al final del periodo, en pleno auge de la variante ómicron, las dos curvas tienden a separarse, como consecuencia del incremento de casos y el menor aumento de muertes, fruto del efecto protector de las altas cotas de vacunación alcanzadas y de la menor virulencia de la variante ómicron.

En el siguiente cuadro y los tres gráficos siguientes, tenemos las tasas de mortalidad por Covid19 en Costa Rica desde sus inicios hasta el presente, de acuerdo al sexo, los tres grupos etarios en que el gobierno ha clasificado a la población y la provincia respectiva. 

MORTALIDAD ACUMULADA POR CANTONES EN ORDEN DECRECIENTE.

SAN JOSÉ, GOICOECHEA Y MONTES DE OCA TIENEN LAS TASAS DE MORTALIDAD ACUMULADA MÁS ALTAS.

Para entender el impacto de la pandemia por Covid 19 en los diferentes puntos del país, se analizó la mortalidad acumulada de marzo del 2020 al 5 de marzo de 2022 por cantones. Un 96.43% del territorio tiene tasas superiores a los 750 muertos por cada millón de habitantes.

Los datos en detalle arrojan que San José ( 2.559,5), Goicoechea (2.126,3) y Montes de Oro de Puntenas (2.075,3) tienen las tasas más altas por cada millón de habitantes. Otros 35 cantones están en la escala de 1999 a 1.500, pero los que rosan los dos mil son Corredores (1.964,0), Tibás (1.953,5), Zarcero (1.932,5) y Guatuso (1.901,3).

En esta clasificación, otros 26 cantones alcanzaron valores entre los 1.500 a 1000 por cada millón habitantes. Un subgrupo de 15 cantones están en el rango de 999 a 500 desceso

Por último, 3 cantones están en el rango de 499 a 0 muertos por millón habitantes, los cuales son Tarrazú (482.2), Turrubares(431.6) y León Cortés Castro (288.3). Cabe señalar, que los dos primeros tienen muy bajos niveles de población.

TASAS DE CASOS POSITIVOS ACUMULADOS POR GRUPOS DE EDADES EN CADA OLA PANDÉMICA

Al revisar el comportamiento del Covid 19 del 2020 al 2021, sin lugar a dudas, la cuarta ola pandémica provoca por la Ómicron se ubica como la más poderosa en la generación de casos si comparamos las tasas por grupos de edades por cada 100 mil habitantes.

Con respecto a los menores de 18 años, la ola actual ha llegado a una tasa de 6.116. casos por cada 100.000 habitantes. Mientras, durante la tercera ola a causa de la variante delta, este indicador llegó a los 4.191.7 infectados. Una diferencia del 45.92%.

Un comportamiento similar se encuentra en adultos mayores. Para la tercera ola, la tasa llegó a un tope de 8.051.6 casos por cada 100 mil, pero la variante Ómicrón disparó este indicador a los 11.053 casos, un aumento del 37%.

Y en el caso de los adultos (18 a 57 años), en el cual se ubica el mayor grupo poblacional, la cuarta ola ha registrado tasas de 21.211.0 diagnósticos por cada 100 mil personas, un incremento del 43.02% con respecto a la tercera ola.

En cuanto a la primera ola, se puede ver que las tasas experimentaron los incrementos porcentuales más altos, algo comprensible pues mientras el Covid 19 se propagaba, el país implementaba las primera medidas de seguridad. Durante la segunda ola, se puede observar que este indicador tuvo un crecimiento no tan explosivo como las anteriores.

Las nueve métricas que se usan para construir este indicador, que en cierta medida trata de medir la adherencia o acatamiento de las medidas de mitigación contra el covid-19 son: cierre de escuelas, cancelación de eventos públicos clausura de sitios de trabajo, restricciones de reuniones, cierre de transportes, públicos, permanecer en los hogares, restricciones de movimientos internos, campañas de información al público y control internacional de viajes.

Los valores van de 0 a 100 y se obtienen mediante la media de los nueve valores. Un valor más alto indica una más estricta respuesta. No implica la efectividad de esta y, por lo tanto, tampoco que un resultado más elevado es mejor que otros países que tienen respuestas mejores.

MORTALIDAD

AÑOS DE VIDAS PERDIDOS POR EL SARS-CoV 2

El indicador años de vidas perdidos por muerte prematura provocada por el SARS-CoV2 proporciona una dimensión detallada y clara del impacto de la mortalidad a nivel país, al evidenciar los grupos más afectados y especialmente si están dentro de un ciclo productivo.

Por este motivo, se presenta un desgloce por quinquenios, es decir, cada cinco años. Se debe tomar en cuenta que este dato se obtiene al sumar los años no vividos de cada fallecido que no pudo llegar a los 76 años.

A dos años de esta pandemia, se han perdido un total de 86.723 años, los cuales podemos comparar con un grupo de 1.141 personas de 76 años.

En el primer lugar, se ubican los decesos del grupo de 55 a 59 con 12.733 años de vida perdidos, los cuales representan el 14.68% del total. En un segundo lugar, encontramos a los fallecidos de 50 a 54 con 12.672 años perdidos (14.61%). El tercer puesto, el grupo de 60 a 64 con 10.668 años (12.30%). Estos tres puestos demuestran que el virus lesionó a personas que estaban en la plenitud de su edad, lo que desmitifica que es una enfermedad que afecta a ciudadanos de la tercera edad.

Se aclara que algunos grupos tienen la menor cantidad de años perdidos por presentar cifras bajas en decesos. Por ejemplo: a las personas de 20 a 24 años suman apenas 2.548 años perdidos, mientras el grupo de 15 a 19 con 855.

LETALIDAD

TASA DE LETALIDAD POR COVID 19 SE ACERCA A PROMEDIOS SIMILARES A LA PRIMERA OLA PANDÉMICA

Al 3 de marzo del 2022, el país llegó a la lamentable cifra de 8.038 fallecimientos. Al revisar el comportamiento de la tasa de letalidad durante toda la pandemia, observamos que se ha mantenido en un rango de 0,38 % en sus principios hasta 1.70 %.

Durante la primera ola pandemia, la letalidad experimentó altibajos interesantes que se aprecian en el siguiente gráfico. A partir de la primera semana de agosto del 2020 sube a 1% por cada 100 casos positivos y este ascenso se mantiene lentamente para llegar a un 1.37% en el descenso de los enfermos.

En la segunda ola, durante su inicio, la tasa sigue en el rango un 1.37% y luego baja a 1.28%, a apartir de ese momento, siguen otros leves descensos y al llegar a la recta final de la ola, se mantiene el mismo porcentaje de 1.28% muertos por cada 100 contagios

En la tercera ola, la tasa de letalidad experimentó más altibajos entre 1.15 hasta 1.29%. En la actual, ola tuvo descenso hasta llegar 0.99%.

TESTEO

COSTA RICA LLEGA AL RECORD DE 451.786 PRUEBAS DIAGNÓSTICAS POR COVID 19 EN UN MES.

Ante la urgencia de controlar la trazabilidad de la enfermedad, esta Coordinación de Investigación ha venido monitoreando el desarrollo de las pruebas por mes. En el último año, el país mantenía un promedio no menor de 200 mil pruebas, pero la velocidad de contagio de la variante Ómicron disparó el número de diagnósticos en el mes de enero que registró una cifra récord de 451.786, 239.118 test más, que representan un alza del 52.92% que el mes anterior. Creemos que este incrementó se debe a la mayor demanda en laboratorios del sector privado. También, esto confirma el poder de esta variante en contraste con la Delta.

En el mes de febrero se practicaron 345.995 exámenes, 105.791 menos, los cuales representan una baja de un 30.58%. De ahí, la importancia que el país no disminuya a menos 200 mil, el número de pruebas para no perder el rastro a este enemigo silencioso.

DIAGNÓSTICO POR NEXO EPIDEMIOLÓGICO

CASOS POR NEXO EPIDEMIOLÓGICO NO DEBEN DESCUIDARSE

En los meses de enero y febrero de 2022, se superaron los 100 mil diagnóstico por pruebas de laboratorio. Las cifras más altas de esta pandemia. Este hecho contrasta con el el 2021, ya que la presencia de la variante Delta llevó al sistema de salud a confirmar hasta un tope mensual de 56.354 enfermos.

La situacion es diferente si revisamos el comportamiento de los casos por nexo epidemiólogo, que a lo largo experimentó los indicadores más bajos y se le ha prestado menos atención, lo cual es un error, pues estos diagnósticos evidencian el respeto de las búrbujas sociales.

Durante el mes de mayo del 2021, durante el pico de la segunda ola se registraron 12.447 enfermos por nexo, la cifra más alta de la pandemia. Una situación similar, ocurrió en el mes de setiembre del 2021, cuando la tercera ola estaba en el nivel máximo, se diagnosticaron 12.105 contagios por contacto con paciente positivo por el virus. En tercer lugar, el pasado mes de febrero aunque tuvo menos confirmados por laboratorio, si reportó 11.106 por nexo, un importante aumentó a los 6.487 encontrados en enero.

MOVILIDAD

TRAS DOS AÑOS DE PANDEMIA MOVILIDAD MEJORA

Para entender el desarrollo de una pandemia y el impacto de las medidas restrictivas, los datos de movilidad de los ciudadanos son un gran insumo para prever nuevas recomendaciones o entender los cambios en algunos indicadores epidemiológicos.

Por este motivo, esta Coordinación de Investigación ha venido incorporando los datos presentados en los informes de movilidad local generados por Google al analizar seis variables: supermercados y farmacias, tiendas de ocio, parques-playas, lugares de trabajo, estaciones de trabajo y residencias. Dicha data es importante, aunque solo presenta el escenario de una parte de la población que desde celular deciden compartir su ubicación.

Durante la tercera ola pandemia se puede apreciar que la asistencia a supermercados y farmacias junto a hogares, arrojaron niveles positivos, especialmente las fechas que coinciden con el pago de salario. Caso contrario se presentó en centros comerciales, cines, tiendas, cafeterías, restaurantes, estaciones de servicio e incluso la visita a parques o playas. Estos últimos, son los que arrojaron las cifras de una caída de un 34 hasta un 47 %.

Este comportamiento cambió a finales del 2021 en plena cuarta ola pandémica, cuando las fiestas de principio y fin de año generaron variaciones importantes. Por ejemplo: la visita a supermercados del 1 al 24 de diciembre subió de 25 hasta un 62% en contraste con la permanencia en hogares que bajó de un 8 a un 1%. La visita a las playas y los hogares mejoró el 19 y 24 de diciembre al crecer entre un 2 a un 7% respectivamente.

Otro hecho a resaltar es que el anuncio de las autoridades sobre la presencia de una variante del SARS-CoV 2 no generó gran impacto en la población. Aunque el 20 de julio se confirmó la aparición de la variante Delta, la celebración del día de las madres no perjudicó la visita a los comercios cuya visitación fue del 17%, mientras la ubicación en residencias descendió de un 7 a 1%.

Una situación particular se dio con la variante Ómicron de cara a la primera ronda de elecciones presidenciales. El 5 y 6 febrero, la asistencia a supermercados y farmacias subió de un 15 a un 34%. Este porcentaje es el más alto del 2022.

En la categoría lugares de trabajo, el día 5 de febrero la asistencia pasó de un -5 a un 10% y al día siguiente registró un 18%. Estos dos indicadores son los más altos de toda la pandemia, por ser una fecha importante para el país y fue fin de semana, creemos que dichos reportes corresponden a funcionarios públicos y algunos empleados de empresas privadas del sector servicios. Luego, a partir del lunes 7 de febrero se registran valores negativos entre un -4 al -12%.

La visita a parques o playas, el sábado se redujo un -14%, en contraste con el domingo 6 de febrero creció un 8%, luego a partir del lunes desciende entre un -18 a un -20%.

Este cambio en la movilidad incidió que la permanencia en los hogares descendiera, días previos era de 5 a 8%, pero el domingo apenas fue del 1%. El porcentaje más bajo del presente año.

Por último, dicha mejora en la movilidad se ha mantenido durante el mes de febrero, con rangos similares a enero.

A DOS AÑOS DEL COVID-19 EN COSTA RICA.

ASPECTOS NEGATIVOS Y POSITIVOS. LECCIONES

A la distancia y transcurridos ya dos años de la evolución de la pandemia, es posible emitir algunos someros juicios sobre los aspectos positivos y negativos de la gestión nacional ante la pandemia que se cernió con fuerza sobre el país, para más adelante intentar asimilar las enseñanzas que nos tiene que haber dejado esta catástrofe biológica. Entre los lunares a señalar tenemos los siguientes:

ASPECTOS NEGATIVOS

1- El país, al igual que el resto del mundo, se encontraba totalmente desguarnecido para afrontar inicialmente con alguna probabilidad de éxito, una pandemia de las dimensiones y las características del coronavirus. Doce años atrás, se desperdició una magnífica oportunidad para construir un moderno Instituto Nacional de Salud, que hubiera permitido mayor capacidad de diagnóstico epidemiológico y de laboratorio, para eventos patológicos de diversa naturaleza. Se invirtieron recursos y tiempo para sentar las bases de dicha institución, pero al final todo se desechó. Fue una magnífica oportunidad totalmente perdida.

2- Al principio de la pandemia, el número de pruebas PCR-TR para el diagnóstico de casos fue suficiente debido al escaso número de enfermos que se registraron, pero al ocurrir el rebrote en julio y dispararse los casos, se perdió el rastro de la pandemia, llegando al extremo de solamente dos o tres personas descartadas por cada caso positivo. Resulta evidente que se carecía de la cantidad de pruebas necesarias ni tampoco del número de personal calificado para efectuaras.

3- La plataforma oficial para informar a la población de las características y evolución de la pandemia no fue la mejor. En un principio, diariamente acudían a una rueda de prensa, las más altas autoridades del país, incluyendo algunas veces el propio presidente de la república, para hablarle al país, dando algunos datos estadísticos y respondiendo las preguntas de los periodistas presentes. Durante las primeras semanas hubo interés del público que veía el programa por los diversos canales de televisión, pero al poco tiempo, fue perdiendo audiencia y los mismos periodistas comenzaron a faltar, hasta que, de un día para otro, las ruedas de prensa desaparecieron, sin que hubiera dolientes que reclamara. Solamente quedó el informe escueto que al final concluyó espaciándose en el tiempo.

4- El secretismo de información estadística sobre la pandemia, especialmente con respecto a ciertas variables como las características epidemiológicas de la mortalidad, ha sido frecuente, tanto que ha merecido editoriales reprobatorios de periódicos importantes, así como de reclamos de diferentes periodistas e investigadores.

5- El diseño de la política se hizo a puerta cerrada. Poco o nada participó la sociedad civil

ASPECTOS POSITIVOS

1- El sistema nacional de salud, con toda su tradición y robustez, tomó decisiones y medidas pronta ante la situación de emergencia presentada. Especialmente en el sector hospitalario, al darse cuenta que la crisis iba a exigir un número de camas-especialmente del sector UCI. De esta manera, en ningún momento ha ocurrido sobresaturación de camas ocupadas, aunque en algunos momentos ha estado a punto de ocurrir.

2- Además, el SNS con su cobertura universal y el diferenciado e integrado nivel de atención, ha sido capaz-con sus altibajos, por supuesto- de responder a las principales demandas que ha exigido la pandemia, como por ejemplo la campaña de vacunación durante los últimos catorce meses. A lo anterior se agrega un comando unificado, además de un personal profesional y técnico muy bien preparado.

3- El gobierno nacional le ha concedido prioridad absoluta a la atención de la salud de sus conciudadanos, por encima de cualquier otro interés.

4- La pandemia permitió a los habitantes del país, conocer al fin cual es el concepto del Ministerio de Salud como ente rector del sector. Sacó así de las sombras al ministro y lo convirtió en una figura pública. La población se dio cuenta de la importancia de la salud pública y en especial de la función y el papel que juega en ella la epidemiología. En poco tiempo, las palabras y la jerga epidemiológica pasaron a ser del dominio de un gran sector de la ciudanía.

5- La toma rápida de medidas de contención basadas en el conocimiento científico. No se dudó en aplicarlas cuando el conocimiento científico imperante así lo indicaba, aunque por supuesto hubo algunos fallos atribuibles también a los organismos internacionales de salud, como por ejemplo cuando no se recomendó el uso de las mascarillas durante las primeras semanas.

Entre la toma de la primera medida de contingencia (3/02/2020) y la aparición del primer caso de Covid-19 (6/03/2020) transcurrieron 32 días. Desde un principio se tomaron medidas muy similares a las que habían tomado otros gobiernos, la mayoría de ellas basada en las establecidas por los organismos internacionales de salud.

6- Otra condición positiva ha sido la seria y responsable participación positiva de la población. En general ha respondido a las medidas restrictivas con respeto y aceptación. Solamente durante los últimos meses han ocurrido algunos hechos lamentables con pequeños grupos antivacunas, pero que no han contado con apoyo popular y han sido repelidos con medidas legales y policiales.

LAS LECCIONES QUE NOS DEJA LA PANDEMIA

Dos años de pandemia han trasformado en general, la vida de prácticamente todos los habitantes de la tierra y algunos cambios son irreversibles. Algunas recomendaciones para ser tomadas en cuenta pudieran ser las siguientes:

 LECCIONES

1- Prepararse mejor para la próxima pandemia que vendrá.

2- Invertir más en ciencia y tecnología aplicada a la salud.

3- Apoyarse y confiar más en la ciencia.

4- Contar con un Instituto Nacional de Salud

5- Optimizar más la política de comunicación oficial, haciéndola más inclusiva y transparente.

6- Ampliar y mejorar más la cooperación sociedad civil y autoridades.

7- Apoyar al sector educativo para disminuir la brecha social de la calidad de enseñanza en épocas de pandemia.

8- Prever la ayuda económica a sectores más desprotegidos en épocas de crisis sanitaria.

9- Incentiva la responsabilidad ciudadana.

10- No descuidar en época de crisis, la atención de las enfermedades crónicas no trasmisibles y otros grupos de dolencias.

REM

10/03/22


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